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El otoño se hace esperar, ¿Encendemos la calefacción?


 

Parece que el frío no va a llegar nunca. Deseamos desempolvar las chaquetas y ponernos las botas, pero por ahora, habrá que esperar un poco más. Estos días comienzan las polémicas y periódicas disputas de ¿Encendemos la calefacción?, ¿aguantamos abrigándonos un poco más?, ¿Que temperatura programamos para ser eficientes y tener buena sensación térmica?. Esto ocurre en nuestras casas, trabajos, establecimientos públicos; unos necesitan abrigarse y otros consiguen aguantar con manga corta hasta Diciembre.

La temperatura de confort en otoño e invierno, en la que por lo general todas las personas se sienten cómodas, ronda entre los 19 y 21º centígrados. Todo lo que supere estas cotas, aparte de ser una temperatura elevada para algunos, dispara el consumo energético y por lo tanto, el gasto. Otro factor a tener en cuenta y consideración, es el medio ambiente, el cual agradece el retraso en el encendido de la calefacción, ya que esta llega a suponer hasta el 60-65% del consumo energético en el hogar. Por cada grado de más que se programe en el termostato, el consumo se dispara entre un 6 y un 8%. Según el Instituto para la Diversificación y el Ahorro de la Energía (IDAE), por las noches, basta con mantener el dormitorio entre los 15 y 17º.

Otra cuestión es la temperatura en nuestros centros de trabajo. La ley de nuestro país es muy flexible respecto a esta cuestión, permitiendo que el termómetro oscile entre los 17 y 27º en entornos laborales sedentarios y entre los 14 y 25º en trabajos donde la labor sea física. Por debajo de 14ºC o por encima de 27ºC, puede llegar a producirse estrés térmico, el cual puede afectar en las relaciones laborales entre trabajadores y en su productividad.

RECOMENDACIONES: 

- Mantener la temperatura de la vivienda entre los 19 y 21ºC.

- Bajar el termostato hasta los 15ºC en horas en las que nadie ocupe la vivienda y si la ausencia de persona va a prorrogarse unos días, bajar la temperatura hasta los 10-12ºC.

- Mantener la temperatura de la cocina por debajo del resto de la vivienda. Esta cuenta con sus propias fuentes de calor.

- Un bues aislamiento térmico de la vivienda permite que el calor producido no se escape. Algo a controlar de manera muy importante son las ventanas, las cuales pueden llegar a reducir un 30% las necesidades de calefacción.



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